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11 de marzo de 2017

Síndrome metabólico X. Se puede hacer mucho en APS

Ciertas variables desempeñan papeles importantes en las probabilidades de que una persona sufra enfermedades cardiovasculares. Estas variables se denominan «factores de riesgo». Algunos de estos factores de riesgo cardiovascular se presentan juntos en ciertas personas. Esta conjunción de factores de riesgo se denomina «síndrome metabólico». El síndrome metabólico también se denomina «síndrome de Reaven», «síndrome de resistencia a la insulina» o «síndrome metabólico X».



Las personas con síndrome metabólico tienen una conjunción de los siguientes factores de riesgo, el síndrome metabólico se caracteriza por tres o más de los siguientes.
  1. Obesidad central
  2. Diabetes
  3. Niveles elevados de triglicéridos y niveles bajos de lipoproteínas de alta densidad
  4. Presión arterial alta

Tabla resumen

La gente con síndrome metabólico tiene un mayor riesgo de sufrir un ataque cardíaco o una enfermedad arterial coronaria.

Causas

Los investigadores creen que el síndrome metabólico es una enfermedad genética, es decir, que se transmite en los genes de una familia, de una generación a la siguiente.
En las personas que padecen de enfermedades que se caracterizan por la resistencia a la insulina, tales como la diabetes y la hiperinsulinemia, son mayores las probabilidades de tener síndrome metabólico. La diabetes es una enfermedad en la que el organismo no puede producir ni responder bien a la hormona insulina. La hiperinsulinemia es una enfermedad en la que se bombean grandes cantidades de insulina a la corriente sanguínea.
Cuando hay mucha insulina en la corriente sanguínea se aumenta el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, porque la insulina:
Eleva los niveles de triglicéridos.
Reduce los niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL o «colesterol bueno»).
Eleva los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL o «colesterol malo»).
Hace más difícil que el organismo elimine las grasas de la sangre después de comer.
Eleva la presión arterial.
Aumenta el riesgo de que se formen coágulos. 

Tanto como un 10 a un 30 por ciento de estadounidenses tiene algún grado de resistencia a la insulina.

Diagnostico

El síndrome metabólico se caracteriza por tres o más de los siguientes factores:
  1. Obesidad central u abdominal (según la medida de cintura) Hombres: más de 101,6 centímetros (40 pulgadas) Mujeres: más de 88,9 centímetros (35 pulgadas)
  2. Triglicéridos de 150 mg/dl (miligramos por decilitro) o más
  3. Colesterol HDL 
  4. Hombres: menos de 40 mg/dl 
  5. Mujeres: menos de 50 mg/dl
  6. Presión arterial de 130/85 mmHg o más
  7. Glucosa en ayunas de 100 mg/dl o más

En la formulación de estos criterios participaron la Federación Internacional de Diabetes; el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre; la Asociación Americana del Corazón; la Federación Mundial del Corazón; y la Sociedad Internacional de Aterosclerosis.

Tratamiento

Como en cualquier enfermedad, la mejor forma de luchar contra el síndrome metabólico (SM) y sus consecuencias es con la prevención.
Las medidas preventivas deben iniciarse en la infancia y la adolescencia con programas educativos escolares dirigidos a los alumnos y los padres enfocados hacia el logro de hábitos alimentarios correctos y el convencimiento de la importancia del ejercicio físico. La obesidad infantil se ha convertido en un auténtico problema sanitario, por lo que se debe fomentar los programas deportivos escolares y su proyección en ámbitos educativos superiores que perpetúen los hábitos deportivos.

Alimentación adecuada

Hidratos de carbono en una proporción del 55-60% de las calorías totales, de los cuales el 45-50% se utilizarán en forma de hidratos de carbono complejos (almidón) y azúcares contenidos en las frutas naturales y en los vegetales.

Proteínas en una proporción del 15-20% de las calorías. En este sentido, debe insistirse en la importancia de las proteínas vegetales, el pescado rico en ácidos grasos poliinsaturados y la leche y sus derivados descremados.

Grasas: no deben aportar más de un 30-35% del aporte calórico, de las cuales: saturadas, < 10%; monoinsaturadas, 15-20%; poliinsaturadas, < 7%; y menos de 300 mg/día de colesterol (< 200 mg/día si hay SM).

Fibra: entre 20 y 30 g al día.

Hábitos de vida activos y ejercicio físico
El modo de vida occidental lleva a la población hacia hábitos más sedentarios (fig. 1), con permanencia ante el televisor o el ordenador durante períodos cada vez más prolongados y la utilización generalizada de los medios de transporte motorizados. Está suficientemente demostrado que la inactividad física representa un factor de riesgo cardiovascular, en particular para la cardiopatía isquémica, la hipertensión arterial (HTA) y la obesidad y sus consecuencias.

Evaluación del riesgo

El alto riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) que conlleva el SM y la posibilidad de adoptar medidas preventivas en estos sujetos hacen conveniente la detección del riesgo de SM en la comunidad, así como el desarrollo de programas para evitar la aparición de los factores que lo forman y, así, disminuir la prevalencia y la mortalidad por ECV ligadas a él. A su vez, la estimación del riesgo coronario en pacientes con SM puede realizarse con la tablas de puntuación (score) procedentes del estudio de Framingham y basadas en la edad, el sexo, el cLDL, el cHDL, la presión arterial, el tabaquismo y los antecedentes de diabetes, tal como quedó establecido por los investigadores del este estudio en la reunión sobre definición de Sindrome.

Calculadora de la Puntuación de Riesgo de Framingham


Aplicar a las tablas de Framingham



Tratamiento de los factores causales modificables

El sobrepeso y la obesidad, la dieta aterógena o hipercalórica y el sedentarismo serán los principales factores causales modificables.

Fuentes
I Diretriz Brasileira de Diagnóstico e Tratamento da Síndrome Metabólica
Sindrome Metabólico. Texas Heart Institute